Pre-actualizando el Sexo, el Ego, la Consciencia del Ser y otras Tapas


No tienen ni contienen nada de pernicioso en sí, ni el sexo ni el ego, como fuentes primarias que son, de la energía universal que somos, hemos sido y probablemente seremos por eones, dentro de la propia estructura de la percepción de la vida que nos ampara y nos sustenta.

Ambas fuerzas son primarías desde la concepción misma de la vida en el universo, pues una y otra responden al unísono como una sinfonía, tras cada movimiento original de la energía-luz, que en un proceso “orgásmico” (de órgano, de organización), generó el siempre sorprendente y macro-compuesto-existencial al que llamamos VIDA.

El Ego, en su origen, representa el recurso elemental (de la mente), a través del cual la energía de conciencia puede ser auto-reconocida, (del ego, el espejo, y del espejo, el universo conocido).

El Sexo, en su origen, representa el recurso elemental (también de la mente), a través del cual la energía de conciencia puede ser, una vez más también, auto-reconocida, comunicada, sostenida y expandida como la propia “idea ilimitada de sí misma” en cualquiera de sus formas: desde la primera reacción sub-atómica, la primera interacción celular, o el primer paso del protozoo más informe, hasta la “compleja biología” del vegetal, el insecto, el animal, o el mismísimo “Ser Humano”.
 
El universo es “orgásmico” en sí, y por lo tanto es sexual por definición. Antes de la vida, fue el orgasmo, Ego y sexo, son al tiempo los motores y el recurso que hacen de “La Vida”, si atendemos al origen de su creación, “sinónimos”.

Por definición, cualquier intento de aniquilar alguno de estos compuestos será en vano, ya que la simple idea transgrede el propio origen de nuestro sistema universal, por unitario y radical (de raíz), al cual pertenecemos tanto como nos pertenece.

En este holograma-matriz, estas potencias, fuerzas o energías esenciales, sexo y ego, ego y sexo, han sido manipuladas durante milenios a través de un sistema tan sencillo como efectivo, utilizando el mismo procedimiento como denominador común hasta nuestros días, pervirtiendo su significado original para convertirlas en una “suerte demencial de ausencias y vacíos”.

Aun siendo esto así, la Vida se abre camino. (Claro está, como mejor puede).

El mundo de la materia -nuestro mundo de la materia-, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, (esa suerte demencial de ausencias y vacíos), con todos sus desequilibrios, llámese enfermedades, toxicidades en general, alteraciones de los patrones de conducta, (miedo, frustración, cólera, rabia, odio, ira, vicio, perversión, lascivia, maltrato, intolerancia, engaño, competición, envidia, y un interminable etc..), y en definitiva, todo lo que tiene que ver con “EL PECADO”, o dicho de otra manera, “CARGO TÓXICO DE LA CONCIENCIA”, (porque no habrá cargo de conciencia sin toxicidad, ni toxicidad emocional sin cargo de conciencia), provienen de esa malversación a ultranza, del mundo constituido a través de un sistema de creencias capaz de generar todo eso y mucho más.

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Esta entelequia, hoy todavía activamente tabú en casi todos sus niveles, obedece y responde a unos patrones que nos grabaron a fuego desde las entrañas, y representa una de las grandes “asignaturas pendientes” que muy pronto tendremos, forzosamente, que enfrentar para integrar, y sólo después de conocerlos a fondo y aprender a manejarlos con la normalidad que dicta una inteligencia consciente, podremos trascender, para dar un salto cuántico imposible sin superar este “pequeño escollo”, que no sólo grava la inmensa mayoría de la conciencia planetaria, sino que supone, posiblemente, el reto más difícil, por intocable y oscuro, de cuantos guardamos en lo más recóndito del trastero, con etiqueta empolvada de “asuntos pendientes”.
La biología, compendio de códigos estructurales cuyo lenguaje programático está basado en estas fuerzas esenciales, responde y recrea como reflejo corpuscular lo que denominamos “mundo natural”; Y es inocente en su propuesta, y está exenta de todo prejuicio, de toda suciedad y de toda culpa.

Los prejuicios, las suciedades y las culpas, pertenecen a un mundo tan alternativo como aberrante, tanto en su concepción como en su demente manifestación, y surgen en su totalidad de un delirante “ideario hipnótico”, regido por escabrosos “sistemas de creencias”, que representan la ilusión de un mundo marginal (al margen), y que conforman la férrea cárcel, más dura que el acero, en la que, independientemente de su sentido último como eslabón de los entresijos de una conciencia tan misteriosa como inescrutable, hemos medrado hasta ahora.

Así, activada la prohibición “marginal” y envenenadas estas fuerzas, mientras subliminalmente se ensalzan como un preciado tesoro sus reprimidas bondades, en cada escaparate y cada pequeño detalle, con todo un despliegue inagotable de trampas sutiles que nos dirigen desde la sombra, participamos como títeres y muñecos de feria, muertos en vida, en una perversa tómbola en la que, “vencedores y vencidos”, se reconocerán al fin como los artífices mismos de su denodada aquiescencia.

Una vez más, y como ocurrió cuando acordamos con nuestro propio apoyo y consentimiento el sostenimiento de las leyes sociales que alguna vez votamos, en este caso y de idéntica manera, la ignorancia, “tampoco te exime de tu responsabilidad”.

Las cosas, a fecha de hoy, hay que empezar a decirlas como son.

Y nos tendremos que enfrentar, de una vez por todas, con responsabilidad y máxima cautela, a todos y cada uno de los tabúes que aun operan dentro de cada uno de nosotros.

Y tendremos que re-conceptualizar, en un esfuerzo sin precedentes, cada término y cada palabra, cada pequeño código y cada gran programa, cada visión y cada mirada; cada minuto en cada minuto, porque, damas y caballeros, ya no existe un solo minuto de tiempo que perder.

Y tendremos que aligerar el equipaje, y dejar de darle de comer a ese gusano, que por cansado y hastiado hasta el infinito, clama a gritos desde lo más profundo de su alienado ser su propia y bien merecida transformación.

No lo escuchan?

Presten atención…

Está en todas partes!